Mitos sobre los alimentos y el cáncer I: GMOs, acidez y palomitas de microondas

comidaHace poco una amiga compartió un artículo con el siguiente título: “10 alimentos que causan cáncer”. Cuando lo leí me quedé patidifusa (sí, todavía hay gente que usa esa palabra) con los argumentos que se utilizaban en dicho artículo. Dado que no es la primera vez, ni será la última, que me encuentro con este tipo de artículos, he pensado hacer una entrada con los argumentos científicamente probados que refutan (o apoyan) el consumo de alimentos en relación con el cáncer. Como los rumores son muchos y quiero explicar cada uno tranquilamente, los escribiré por entregas. Aquí va la primera.

1.Los GMOs. Los GMOs (Organismos Genéticamente Modificados, en sus siglas en inglés) son alimentos a los que se les ha introducido un gen con el objetivo de dotarles de una capacidad que antes no tenían. Por ejemplo, en el caso de algunos cultivos, se les ha introducido un gen que les hace resistentes a ciertos parásitos, de esta manera, no hay pérdidas y hay más alimento disponible para la población independientemente de la aparición de plagas. Cada vez que se habla de los GMO se puede sentir el miedo y desconfianza que generan entre el público en general, aunque en mi opinión sólo se trata de desconocimiento. Los alimentos GMO pasan más controles que cualquier otro alimento que se pone a la venta. Se mide hasta el último detalle si el gen introducido produce cambios a nivel nutricional, digestivo, etc. Y sólo cuando han pasado esos controles se ponen al servicio del consumidor. En ningún caso se ha probado que causen ninguna enfermedad y, mucho menos, cáncer.

2. Los alimentos ácidos. Esta teoría se basa en el hecho de que el entorno de las células cancerígenas tiene un pH muy bajo (es ácido) y que, por lo tanto, cualquier alimento que promueva bajar el pH va a favorecer el crecimiento de tumores. Es cierto que el entorno de los tumores es ácido, pero esa acidez no es la CAUSA del tumor si no la CONSECUENCIA. Las células cancerígenas tienen un metabolismo diferente a las células sanas, utilizan una vía llamada glicólisis para obtener energía y poder multiplicarse más rápido. En ese proceso se produce ácido láctico, que es lo que baja el pH alrededor de los tumores. Por lo tanto, no tiene ningún sentido preocuparse por el pH de los alimentos que consumimos.

3. Las palomitas de microondas. Este rumor no me ha llegado tan frecuentemente como otros, pero lo incluyo sobre todo como ejemplo de información distorsionada. En 2012 un ciudadano americano denunció a las empresas que fabrican palomitas de microondas alegando que le habían causado bronquitis constrictiva. Ganó la demanda porque se pudo demostrar que, en efecto, los vapores que salen de la bolsa de palomitas después de cocinarlas en el microondas le habían causado dicha enfermedad. A partir de entonces, también se indemnizó a los trabajadores de la planta que produce las palomitas que sufrían de la misma enfermedad. Hasta ahí bien. Los vapores que salen de las palomitas son productos derivados de la mantequilla que se evaporan durante la cocción en el microondas. Nuestros pulmones no están hechos para asimilar mantequilla por lo que reaccionan contra ella. Normalmente ni nos enteramos de que esto está pasando porque el cuerpo es sabio y tiene mecanismos para limpiar cualquier cosa que no esté donde tiene que estar. Ahora bien, aquel ciudadano americano que he mencionado antes se comía dos bolsas al día de palomitas de microondas durante 10 años. Evidentemente es una cantidad mucho mayor a lo que nuestro cuerpo puede asimilar, por lo que sus pulmones acabaron inflamándose más de lo debido y se obstruyeron. Aún así, las palomitas de microondas NO causaron cáncer, eso es un bulo que ha ido creciendo con los años. Moraleja de la historia: que un alimento no sea dañino en sí mismo no quiere decir que no nos pueda causar problemas de salud cuando se abusa de él.

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¿Es el Everest el punto más elevado de la Tierra? ¡Nop! Todo se explica con Shakira…

¿Quién no sabe cuál es el punto más elevado de la Tierra? El Monte Everest, ¿no? ¡Pues no!

Un grupo de investigadores franceses y ecuatorianos acaban de anunciar que el punto sobre la superficie de la Tierra que se encuentra más alejado del centro de nuestro planeta es en realidad el volcán Chimborazo (Ecuador).

Nos surge ahora la pregunta: Y entonces, ¿el Everest ya no es la montaña más alta del mundo?

Para responder a la esta pregunta hay que aclarar que el mismo grupo de investigadores ha confirmado que el archiconocido Monte Everest sigue siendo, en efecto, el punto más alto de Tierra con respecto al nivel del mar. En concreto, el Everest se levanta nada más y nada menos que 8848 m sobre el nivel del mar, casi 2000 metros más que el volcán Chimborazo (que mide 6263 m con respecto al nivel del mar). La “trampa” está en que dicho volcán está situado en la línea ecuatorial, dónde el radio de la Tierra es 21 kilómetros mayor que desde los polos. Teniendo eso en cuenta, la distancia desde el centro de la Tierra hasta la cumbre del Chimborazo es mayor que la distancia hasta la cumbre del Everest.

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Para que nos entendamos, es como si Shakira se pone tacones. Si la pones al lado de una persona de altura media parecerá que son igual de altas, pero si cuentas la distancia desde los pies hasta la coronilla, Shakira sigue midiendo metro veinte. El volcán Chimborazo no es tan alto como el Everest pero se encuentra en una zona de la Tierra más elevada, por lo que al final, está por encima.